Luis Enrique Cam

En junio de 2007 el gobierno identificó a los doce principales problemas en el sector Salud para establecer estrategias apropiadas de salud pública. Una de ellas es la salud bucal. Sugiero algunas iniciativas a ser tomadas en cuenta en los programas de los candidatos presidenciales para atacar el problema de la salud bucal, postergada por los últimos gobiernos. Para cualquier dentista que esté en contacto con la población de las zonas urbano-marginales y rurales del país es evidente que el estado de la salud bucal de la población, especialmente la de los niños, es calamitoso, principalmente, por la caries dental, el enemigo principal. En último término ello deriva en la pérdida de las piezas dentarias desde temprana edad.

Lamentablemente, como sí ocurre en los países desarrollados, el Perú no cuenta con un estudio epidemiológico serio de caries dental a nivel nacional, que permita trazar metas objetivas en los siguientes años. Para evaluar las políticas públicas en esta área,  no basta decir que el 98% de la población sufre de caries, como últimamente ha reportado el Minsa, sino que es necesario conocer la gravedad de caries dental que sufre la población.

Son importantes indicadores sociales de la enfermedad el ausentismo escolar o laboral por dolor de dientes, los gastos anuales por persona en atenciones odontológicas a nivel privado o estatal, relación entre falta de dientes y pobreza, etc. Conocer estos datos nos daría un panorama completo del impacto de esta enfermedad y “movería el corazón” de los funcionarios del MEF a tomar en serio este problema.

La literatura científica sugiere que uno de los factores decisivos para la derrota de la caries es el cepillado diario con cremas dentales fluoradas. La experiencia de países como Holanda e Inglaterra es demoledora en este sentido. La mayoría de los niños de estos países llegan a la adolescencia sin la experiencia de caries dental. Los estudios indican que el motivo del éxito se debe al uso masivo de dentífricos fluorados ya que el consumo de azúcar por habitante no ha disminuido en esos países como tampoco ha sucedido en el Perú.

Para no perder tiempo en la lucha contra la caries, el Estado debería tomar medidas concretas en el breve plazo. Primero, hacer que los dentífricos sean económicamente accesibles a la población, quizás eliminando los impuestos a un producto terapéutico no cosmético. Segundo, promover el acceso universal a las cremas dentales fluoradas. Para esto, el Minsa debe llevar un control de calidad sobre las cremas dentales –que por ley deben contener un mínimo de 1000 ppm– para que realmente lo contengan de forma ionizada o activa, que es la presentación terapéutica contra la caries. Tercero, crear un programa escolar de cepillado dental, con dentífricos fluorados, bajo supervisión de los profesores debidamente capacitados. Así, se crearía el hábito de higiene oral desde la niñez.

Si los niños del Perú se cepillaran los dientes dos veces al día con cremas dentales fluoradas se disminuiría 30% la enfermedad solo en tres años –como ha sucedido en Nepal– y, además, el Estado ahorraría mucho dinero en los servicios dentales que provee el Minsa dedicados a extraer dientes. Una población con dientes sanos será mejor nutrida porque podrá comer mejor, se desarrollará mejor, tanto mental como físicamente. Es cuestión de decisión. La salud dental debe dejar de ser un privilegio de unos pocos para ser un derecho de todos. Las sonrisas de nuestros niños se lo merecen.

Artículo publicado en el diario EXPRESO el 25 de julio de 2010