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Dr Burton Conrod
Presidente de la FDI

Estoy seguro de que todos los odontólogos en ejercicio sienten genuinamente que pertenecen a una respetada profesión del mundo de la salud. Pero el entorno de la atención bucodental está experimentando rápidos cambios, y me pregunto cómo percibe el público a los odontólogos, cuando los medios de comunicación centran su atención en los servicios de spa, blanqueo de dientes y paquetes de viaje para hacer turismo dental. El carácter profesional de la odontología es un privilegio y no un derecho.

Para establecer una relación de confianza entre odontólogo y paciente, fundamental para llevar a buen puerto nuestro cometido de promover la salud y atender las afecciones bucodentales, es esencial que el público perciba la odontología como una profesión y no meramente como una vocación o un comercio.

Estoy convencido de que el principal valor de una asociación odontológica nacional fuerte radica en garantizar que los dentistas sean capaces de conducirse como profesionales de la atención bucodental en lugar de cómo meros proveedores de servicios. La fórmula del éxito no es sencilla, y he estado observando los ingredientes que se requieren para que los dentistas trabajen mancomunadamente como auténticos profesionales para mejorar la salud de sus conciudadanos en lugar de competir en el mercado en una carrera por los “sanodólares”.

Recientemente, he tenido una experiencia de primera mano que me ha permitido observar las actividades de dos de los miembros más importantes de la FDI, la Associação Brasileira de Odontología y la American Dental Association, y de dos de nuestros miembros más pequeños, la Sociedad Odontológica de Chile y la Sociedad Odontológica de Croacia. He podido comprobar que todas ellas comparten varios elementos en común que las han guiado hacia el éxito en su cometido de promover, en contextos muy diferentes, la imagen de los odontólogos como proveedores de atención sanitaria basada en pruebas, respetados por el público y cuya actuación se sustenta en la ética.

El primer punto fuerte de estas organizaciones es su capacidad para congregar las distintas disciplinas de la odontología. La vigorosa participación de figuras de la esfera académica, grupos de especialistas, estudiantes y profesionales de la medicina muestra una imagen unida de la profesión de cara al público, promoviendo sinergias para mantener la coherencia entre los profesionales en materia de ética, conocimientos científicos y práctica. Las asociaciones odontológicas deben responder a las necesidades de todos los protagonistas del sector bucodental.

Los estudiantes son la energía y la savia generadora de nuevas ideas que nos permitirán reevaluar constantemente lo que hacemos y por qué lo hacemos. En las cuatro asociaciones que visité, se brinda a los estudiantes la bienvenida al seno de la profesión, con el respeto que hace posible que su entusiasmo y sus nuevas ideas tengan un impacto positivo. En estos países, los grupos de especialistas aportan una contribución fundamental al conocimiento científico y posibilitan el aprendizaje a lo largo de toda la vida.

Trabajar a favor de los intereses de los odontólogos significa trabajar en pro del interés público; cooperar con las autoridades de regulación o de homologación es la garantía que nos permite avanzar en esa senda. La capacidad de las asociaciones odontológicas de mantener buenas relaciones con las autoridades no implica que el gobierno sea partícipe de todos los proyectos que llevamos a cabo, sino que siempre considere la opinión de la asociación nacional al tomar decisiones que tendrán una incidencia en la salud de la población. Es éste un objetivo difícil de conseguir, pero constituye un rasgo común de las asociaciones más exitosas.

En las asociaciones que logran presentar a los odontólogos como los profesionales médicos éticos y compasivos que nos esforzamos por ser, el apoyo de la industria dental se consigue fácilmente. Una buena relación con la industria dental no reviste meramente un carácter transaccional, sino que satisface las necesidades tanto de la industria como de la profesión, en un intento mancomunado por mejorar la salud bucodental. Las mejores asociaciones aspiran a contar con los verdaderos profesionales de la industria como aliados en la promoción de la salud.

La alternativa frente a asociaciones odontológicas nacionales fuertes puede muy bien llegar a ser un entorno no profesional, en el que los dentistas compitan por los pacientes, representando cada uno de ellos su propia versión personal de lo que ha de ser una práctica odontológica adecuada y ética a la vez. Con limitadas perspectivas de apoyo en áreas como la formación continua, la gestión de problemas basada en pruebas y las iniciativas de fomento de la salud, resulta fácil imaginar que una profesión antaño respetada pase a ser considerada meramente como un proveedor de servicios más. Es menester definir la práctica ética a través de nuestro esfuerzo colectivo y no mediante el interés personal de unos pocos individuos.

Si bien hemos de lamentar que la existencia de una asociación odontológica fuerte sea tan sólo una quimera en algunos países, la FDI ofrece ayuda para remediar la situación. El personal de las oficinas centrales, los directivos, el Comité de Comunicaciones y Apoyo a los Miembros, así como las asociaciones miembros de la FDI más sólidamente establecidas tienen el interés y la capacidad de ayudar a las asociaciones nuevas a convertirse en la principal fuente de apoyo de la profesión odontológica. A modo de ejemplo, mencionaré algunas de las áreas en que estamos en condiciones de ofrecer ayuda: la asistencia en la gestión de asociaciones, la organización de programas de formación continua, la elaboración de declaraciones de principios y el suministro de diversos servicios a los miembros, como las estrategias para dejar de fumar.

Aún en países donde los odontólogos disfrutan de larga data de los beneficios proporcionados por sus respectivas asociaciones odontológicas, se requiere mucho entusiasmo, un arduo trabajo y un firme compromiso para mantener el impulso necesario que nos permitirá preservar la odontología como profesión.

Deseo expresar mis más calurosas felicitaciones a los miles de colegas en todo el mundo que trabajan para materializar los excelentes servicios suministrados por las asociaciones profesionales a los odontólogos en ejercicio. Aquellos que actúan sin el apoyo de una organización odontológica fuerte han de saber que podemos ayudarlos: ¡no duden en acudir a nosotros!