RELACIÓN ODONTÓLOGO – PACIENTE

Por: C.D. Luis Enrique Cam (Apuntes de clases de Bioética)

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Cuando trataba el tema del comportamiento que debería tener el odontólogo con sus pacientes en el curso de Bioética en la Facultad de Odontología, les proponía a los alumnos una frase que resumía todo lo que vendría después. En tono de broma les decía que la clase se podría acabar después de leer la frase que escribiría en la pizarra. El enunciado era: “Trata a tus pacientes como quisieras que te traten a ti”.

La frase invitaba a reflexionar a los presentes y créanme que se podía ver aquello en sus rostros. Sin duda, una frase tan sencilla disponía a tratar cuestiones nada superficiales. De hecho, es de sentido común saber que el paciente busca al odontólogo para que le solucione algún tipo de dolencia o en el mejor de los casos a prevenirla, y por este servicio está dispuesto a pagar. Para los alumnos, esta situación, era un acicate para prepararse muy bien profesionalmente. Efectivamente, la primera interrogante que venía a la mente después de comprender la frase era: ¿me estoy preparando lo suficientemente bien para atender las necesidades de mis futuros pacientes?

Les sugería además, algunas preguntas para que se examinaran personalmente: ¿te dejarías realizar, por ejemplo, un tratamiento de conductos por un odontólogo que repitió el curso de endodoncia? ¿qué diría tu paciente si viera las calificaciones de toda tu carrera? ¿te recomendaría a otras personas? Pienso que todos resolvían hacer  propósitos de mejora personal.

 

Luego de esta primera parte, planteaba que era importante concretar los puntos de mejora profesional. Tal vez la debilidad de un alumno era la fortaleza de otro. Esto último se aplica también en la etapa profesional.  No existe una regla general porque todos somos distintos. Aunque si podemos decir que todos podemos mejorar siempre, porque el ser humano es de suyo perfectible. Recuerdo que mi profesor de ética en la universidad, el Dr. Edgar Tejada, decía: “si quieres ser ético procura prepararte profesionalmente, si quieres ser muy ético debes prepararte muy bien profesionalmente”. Quería decir que preparándonos muy bien podríamos servir mejor a los pacientes que vendrían en busca de nuestro servicio. De esta forma, un buen profesional podrá servir mejor porque tendrá más capacidad de resolver mayor número de dolencias en beneficio de sus pacientes.

EL ROL DE LA PROFESIÓN DEL CIRUJANO DENTISTA

El papel que debemos desempeñar en la relación con nuestros paciente es naturalmente el de odontólogos. Esto que al parecer es evidente a veces no lo es tanto debido a que alguno puede sentirse tentado de ejercer otra profesión en el consultorio dental (abogado, psicólogo, etc.) y ejercitarse en aconsejar con certeza sobre asuntos que van más allá de nuestro rol profesional.

Recuerdo que un colega me comentaba que ejercía más de consejero matrimonial en su consulta que de odontólogo. Esto no es recomendable, no por la buena voluntad de mi querido colega, sino que al no estar preparado en este espinoso campo, los consejos podrían ser contraproducentes y provocar efectos no deseados. No es que no se deba escuchar o ayudar a los pacientes en asuntos que van más allá de nuestro rol profesional sino que lo apropiado es orientar y derivar a profesionales especialistas en el área solicitada.

Nos puede ayudar a delimitar nuestro amplio campo de acción en base al texto de la ley del Cirujano Dentista[1] que norma nuestro rol profesional :

    

“El Cirujano Dentista como profesional de la ciencia de la salud presta servicios de salud en forma científica; tecnológica y sistemática en los procesos de promoción, prevención, recuperación y rehabilitación de la salud bucal, mediante la interacción de la persona, la familia y a la comunidad considerando a cada una ellas dentro del contexto socio cultural, económico, ambiental en los que se desenvuelven, con el propósito de contribuir a elevar la calidad de vida y lograr el bienestar de la población en general.”

Es preciso subrayar en este acápite nuestra identidad de odontólogos como fundamento del ejercicio profesional y del servicio que brindamos  a la comunidad.

LA ALIANZA TERAPÉUTICA

            El establecimiento de una relación terapéutica implica desde el primer momento que el odontólogo se responsabiliza de la salud del paciente que acude a él y, por tanto, mientras la relación persista, está obligado a atenderlo lo mejor que le sea posible desde un punto de vista científico y ético [2]. El acto odontológico es un acto ético. La relación entre el profesional y el paciente comprende aspectos éticos: ambos quieren la salud, el bien, de la persona que sufre la dolencia, ambos quieren conocer la causa, la verdad, de la afección.

La alianza terapéutica se establece entre el odontólogo y el paciente, como dos aliados que unen fuerzas para lograr vencer o prevenir la enfermedad. Esta alianza se basa en la relación de respeto y confianza que se inaugura a partir de la primera entrevista. Por lo tanto, debemos de cuidar con la máxima atención la primera entrevista como clave para lograr una buena relación. En efecto, una relación de respeto y confianza influye positivamente en el tratamiento: el paciente se sentirá que está en buenas manos, se reducirá el componente de ansiedad del paciente, seguirá las recomendaciones dadas por el odontólogo, etc.

1.Ley del Cirujano Dentista promulgada en el Perú en el año 2003.

2. La Relación Médico-Paciente. J. De las Heras. Manual de Bioética General. Rialp 2da Edición. pp 271-278.